Tenemos que tener un plan, y le estoy dando mucha reflexión a este “trabajo” para el que nosotras, como mujeres, hemos sido dotadas. Me he dado cuenta de que esto va a ser un esfuerzo colectivo global a medida que entramos en nuestra hambruna, poderes de intuición, sabiduría, gracia, misericordia, compasión, capacidad para negociar y comprometer, y nuestra capacidad innata para comunicarnos con el “Gran Espíritu” directamente y tomar guía, determinación, fortaleza, coraje y fe de esta relación única y divina. Es una relación en la que debemos basarnos si queremos hacer frente a los desafíos que tenemos ante nosotros ahora y a los que están por venir. Tengan claro que esto no es algo que elegimos para nosotros mismos, esto es algo que hemos sido elegidos y llamados a hacer. No todos responderán al “llamado”, pero aquellos que lo hacen son los que se han sintonizado con lo “Divino”, y están impulsados a propósito a ser abiertos, disponibles, accesibles, y cuyos “Espíritus Divinos” están alineados con su “Propósito Divino”.
Este llamado será tan intenso y emocionante que sentirás como si hubieras vuelto a casa contigo mismo. Verán el mundo y a la humanidad con una nueva lente que les da esperanza de que la vibración con la que están energizados los llevará a ser anfitriones del renacimiento del nuevo mundo que está por venir. Serán anfitriones de círculos de amor y paz. Estos círculos apoyarán el proceso de sanación para aquellos que se unan para compartir sus sueños de lo que y de lo que tenemos el potencial de ser y experimentar en un mundo construido sobre los valores fundamentales de la Verdad, la Integridad, la Honestidad, la Justicia, la Compasión, el Amor, la Alegría, la Abundancia para todos y la renovación de nuestra capacidad de ser empáticos.
Yo, junto con mi tribu de mujeres, entraré en meditación y oración profundas para acceder a los detalles, el plan de estudios, los modos de compartir estos círculos a nivel mundial y las herramientas y elementos que serán necesarios para duplicar, sostener y mejorar el “Llamado a la Acción”. Una vez que tengamos esto organizado, los invitaremos a unirse a nosotros para refinar el “Llamado” para que su aporte con sus dones se vea reflejado en el proceso y el producto. Este debe ser un esfuerzo inclusivo y colaborativo que represente todos los tesoros que harán avanzar nuestra humanidad y la sostenibilidad de este planeta.
Así que, ¡prepárate! ¡Prepárate! ¡La misión está al alcance de la mano! No hay tiempo para que seamos perezosos o nos durmamos en los laureles. La “Llamada” ha llegado y lenta pero seguramente, estamos despertando. La memoria de nuestra verdadera identidad y propósito ha salido a la superficie y se ha liberado, de modo que recordamos la historia que estaba tan escondida que perdimos la pista y luego la vista de nuestra verdad y nuestra belleza. Ya no mis hermanas, por ahora nos damos cuenta de que tenemos un vínculo de amor incondicional y eterno que mantendremos cerca de nuestro pecho como nuestra armadura y escudo.
¡La paz se haya quieto!

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