Esta mañana, he llegado a un punto en el que me niego a creer en el libro de jugadas de aquellos que están causando caos, confusión, y ahora, con el desmantelamiento de nuestros programas gubernamentales como USAID, vamos a ser vistos por el mundo como el país de la riqueza y el poder que condenó a los niños y a la muerte de los enfermos. Hemos permitido que nuestras voces permanezcan en silencio mientras estos secuaces políticos autoproclamados y fraudulentamente posicionados convierten nuestro país en una burla. Hemos perdido nuestra credibilidad y hemos sucumbido a la tiranía de aquellos que están alimentando su ansia de poder y riqueza.
Han mostrado su mano y su agenda no es ética, justa ni compasiva. Puedo escuchar a mi abuela decir con su acento jamaiquino, que “esto también pasará”, pero la destrucción y el robo que está sucediendo mientras tanto, retrasarán nuestra evolución espiritual más de lo que puedo imaginar. Es un momento para que tomemos nota de dónde estamos y visualicemos dónde necesitamos y queremos estar como nación. Tenemos un don, si lo aprovechamos, para renovar nuestro patriotismo, nuestra participación en el ámbito cívico para salvaguardar los principios de nuestra Constitución, reinstituir todos los departamentos y programas que apoyan nuestra forma de vida con la intención de potenciar e institucionalizar estas entidades para que no sean destruidas o manipuladas por quien se instale en la Casa Blanca.
Somos miembros de la “Sociedad Global”, y lo que hacemos y lo que decimos afecta e impacta a todos. Es la “regla de los seis grados de separación”, estamos interconectados y somos interdependientes unos de otros. Por lo tanto, necesitamos nuestra propia agenda, y necesitamos formular nuestro propio plan para lo que manifestaremos y actualizaremos como nuestra visión de la Democracia a la que nos adscribimos y tenemos la intención de imponer. Nuestra democracia ya no es un experimento que se puede comprar o manipular. Tenemos la responsabilidad de “Levantarnos”, “Alzar la Voz” y “Presentarnos” para asegurar nuestra forma de vida. ¡Estamos siendo testigos de una “llamada de atención”! La pregunta es: “¿Responderemos al “Llamado”? ¡No tenemos otra opción!
Solo recuerda, como cantaban mis antepasados en su búsqueda de la libertad:
“Hemos recorrido un largo camino, Señor, un largo camino,
Hemos llevado cargas en el calor del día,
Pero sabemos que el Señor ha hecho el camino,
Hemos recorrido un largo camino, Señor, un largo camino.
Les oigo cantar…
Hemos llegado hasta aquí por fe”
Apoyándose en el Señor,
Confiando en Su santa Palabra,
Nunca nos ha fallado, todavía.
Cantando oh, oh, oh, no puedo darme la vuelta,
Hemos llegado hasta aquí por fe.
Estas canciones son el genio que sacó a mi pueblo de la esclavitud y lo llevó a la libertad. Me mantengo firme en estas promesas al darme cuenta de que si hago mi parte, ¡el “Gran Espíritu” tomará el volante!

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