
Miércoles-Día 17: Y habitaré en la casa del Señor (Seguridad)
“Habitar en la casa del Señor”, tiene para mí un doble mensaje. La primera casa que veo es una referencia a nuestro hogar inicial del cual nos originamos en la conciencia y los sueños de nuestro “Creador”. Ese espacio sagrado que no tiene principio ni fin, pero que es y opera en un reino de eternidad. No hay un marco de tiempo lineal, y vamos y venimos con cada iteración de lo que alberga nuestra alma eterna y la esencia del alma. Esto se hace muy evidente para ti cuando trabajas con niños pequeños.
La infancia es una edad de desarrollo donde la esencia de su ser es tan desinhibida y cruda. Ven el mundo y se involucran en el mundo desde su auténtica identidad divina. Ciertamente todavía están conectados a la “Fuente” de la que provienen. Son conscientes y tienen un sentido, y para algunos niños un “recuerdo” de su hogar celestial. Ojalá tuviera ese recuerdo, pero tengo ese sentido desde la infancia y me he aferrado a él. Este “Hogar Celestial” tiene mucho amor y compasión por nuestra humanidad y se asegura de que cada uno de nosotros sea provisto de acuerdo con nuestra identidad y propósito divinos.
La segunda casa es nuestro cuerpo físico que alberga nuestra “alma” cuando tomamos nuestra forma física. Es mucho trabajo e intención cuidar con devoción este cuerpo que alberga nuestras almas. Es susceptible a tantas influencias negativas que no solo impactan nuestra fisicalidad, sino también la esencia de nuestra alma. Tenemos que ser responsables del mantenimiento y desarrollo de nuestros cuerpos físicos y de nuestra evolución espiritual. Nosotros y solo nosotros somos responsables de nuestro crecimiento y desarrollo en este plano terrenal. Este regalo de la vida que proporciona tanto una residencia terrenal como un refugio celestial seguro para nosotros cuando hacemos la transición de este reino al siguiente.
Qué gran sensación de seguridad podemos vivir y viajar de una dimensión a la siguiente. Somos muy bendecidos de haber sido regalados con esta vida y el conocimiento de que aún hay más por venir, más por aprender y más de nosotros por dar.
Leave a comment