La fe es una práctica viva que no es una creencia estática o una resignación pasiva que deja al azar la manifestación de todo lo que es más y mejor para nosotros. La fe es saber que tus obras y acciones no son en vano, sino que son la conciencia de que hay principios designados en tu “Plan de Vida Divina” que sostiene tu conocimiento o intuición de que tu vida está en el orden divino correcto. La fe no se basa en “si”, sino en el coraje para mantenerse firme en lo más profundo de su ser. En Hebreos 11:1, “La fe es vista como: “Y la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. La fe requiere trabajo, como se menciona en Santiago 2:17: “Así que la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta”. NOSOTROS tenemos que invertir en nuestra capacidad de ejecutar nuestra “Fe”, siendo abiertos e intencionales acerca de cómo funciona en nuestra vida. Puedo escuchar a mi madre decir: “Las acciones hablan más que las palabras”. Creo que un equilibrio entre nuestras acciones de fe y nuestras palabras compartiendo la manifestación de nuestra fe, trabajan de la mano.
¿Cómo incorporamos entonces la “Fe” como una práctica en nuestra vida diaria para que tengamos el lugar con todos para navegar por el mundo en el que vivimos? Vivimos en una época de “embarazo”. NOSOTROS estamos atrapados en el desarrollo de un “Nuevo Orden Mundial”, y la transición de los sistemas que no estaban alineados con la visión y creación del “Gran Espíritu” al renacimiento y gentrificación de una humanidad más compasiva, recta, justa y amorosa. No habrá manera de que manifiestemos esta humanidad más perfecta, nunca perfecta, sin fe y fidelidad a lo que sabemos que es verdaderamente ético e íntegro con las “Leyes del Universo” del “Gran Espíritu”.
¡Te sorprenderás del efecto y el impacto que tus “Actos de Fe” tienen en la vibración energética de este mundo que es flujo! Si cada uno de nosotros establece una intención de confiar y obedecer en nuestra fe en lo que el mundo y la humanidad tienen el potencial de ser, entonces saldremos de estos dolores de parto despertando a un nuevo “Comienzo” para todos nosotros. Nuestro compromiso de ser, ser fieles y operar con fe, será una bendición para todos. La fidelidad puede ser contagiosa.

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