¿Qué se necesita y quién debe ser usted para servir a los niños como su maestro?
Debes no juzgar, de lo contrario, habrás cerrado la puerta al diálogo y la comunicación.
En nuestra condición humana es muy difícil evitar ser crítico y sesgado en nuestra mentalidad consciente e inconsciente. No podemos crear y mantener una relación con los niños si dejamos que los prejuicios, las voces preconcebidas que ya escuchan y las que hemos decidido sofocar y desmantelar nuestra capacidad de comunicarnos con éxito con los niños a los que servimos. Si los niños sienten que usted está cerrado y que no los estamos escuchando seriamente y pueden contar con usted para que sea abierto, accesible y justo en su respuesta a ellos, se cerrarán.
Cuando los niños encuentran a un adulto con una vibración de juicio que excluye sus sentimientos e inquietudes, se resisten a confiar en ellos y como maestro, pierdes una relación muy importante y hermosa, además de la oportunidad de poder enseñar y ser mentor de ese niño. La comunicación respetuosa y sensible genera confianza y un canal de comunicación bidireccional. Le debemos a los niños a los que servimos en nuestras aulas demostrar integridad y compasión en nuestra relación con ellos. Somos nosotros los que enseñamos la ética y lo importante que es ser confiables y justos en nuestra relación con los demás.
Son muy observadores y sensibles a lo que ocurre en su entorno y a nuestras interacciones con ellos. Ven todo lo que sucede en el aula. Escuchan todo lo que se dice en el aula. Sienten la vibración que envuelve la atmósfera del aula. Tienes que ser real con los niños porque ellos saben intuitivamente si eres auténtico o no. La comunicación con los niños en el aula es la base de la relación con ellos y es una de las modalidades críticas de la enseñanza. Si hay una brecha en su capacidad para relacionarse y comunicarse con los niños debido a la tendencia a caer en la trampa de dejar sus prejuicios y su incapacidad para no juzgar, esta es un área seria del desarrollo de su carácter en la que establecer una intención para trabajar. Los niños merecen lo mejor de lo que son y de lo que tienen el potencial de ser.

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